Tal como prometimos hace ya unas semanas, teníamos pendiente publicar una pequeña guía acerca de nuestro metodología interna de aplicación de estrategias SEM en establecimientos y cadenas de alojamiento turístico. En definitiva, esta es nuestra propuesta de SEM para hoteles y cadenas hoteleras, que, entre nosotros, recibe el nombre clave de “reloj de arena”, por la figura empleada en la gestión de palabras clave.
Pero vayamos por partes. Las dos grandes magnitudes de la gestión SEM son el CPC y el CTR, o coste por clic y ratio de clic-through, respectivamente. El objeto de todo buen gestor SEO/SEM debe ser maximizar el CTR al tiempo que se minimiza el CPC. Pero como toda magnitud de corte económico, esto no es tan fácil, y esta sujeto a la interacción con otras variables, como si de los Presupuestos Generales del Estado se tratasen. En cualquier caso, nosotros proponemos una gestión entroncada en ambas variables y con especial atención a los comportamientos intrínsecos del motor de Adwords de Google, tal como sigue. Definámoslas primero:
El CPC es el coste por clic, resultante de dividir la inversión total aplicada en nuestras campañas por el montante final de clics obtenidos. Un CPC alto nos dice que nuestros clics nos están saliendo caros, o bien que para nuestra inversión estamos captando poca atención de la audiencia, traducida esta en un exiguo volumen de clics.
El CTR, por su parte, es el ratio, habitualmente porcentual, de clics dividido entre impresiones. Un CTR alto nos indica que nuestras campañas y anuncios reciben clics con gran asiduidad, en relación a su frecuencia de aparición, lo que denota un gran interés de la audiencia en nuestros anuncios. Un CTR bajo, por el contrario, nos advierte de que nuestros anuncios son poco seleccionados aún siendo ampliamente mostrados por el motor de búsqueda, en relación a su rendimiento.
En todo momento, los motores de búsqueda nos informan del valor de estos parámetros emanados de todos los elementos de una campaña, desde palabras clave a grupos de anuncios, y, como vemos, todos guardan relación o se traducen en clics, que es lo que deseamos obtener. Por ello, podemos desarrollar una ecuación diferencial igualando ambas ecuaciones, que nos permite contemplar de forma cómoda sobre qué variables debemos actuar, tal como muestra la figura a continuación:

Como observamos, la obtención de clics depende de todas las variables anteriores, de forma combinada con la inversión aplicada y las impresiones obtenidas. Si la inversión ya está optimizada (o, más comúnmente, no se puede engrosar porque el dinero es un bien limitado), y las impresiones no dependen directamente de nosotros, sólo podemos optimizar nuestros clics reduciendo el CPC o maximizando el CTR. Pero en una nueva campaña para un hotel anunciante recién llegado al mercado SEM, lo primero es bien difícil: Google, por ejemplo, premia a sus clientes con más trayectoria y mejor performance contrastado reduciendo su CPC, y endureciéndolo a igualdad de palabras, anuncios y estrategias en los nuevos anunciantes. Esto es especialmente palpable en el mercado turístico. Y todo ello por una sencilla razón, que vertebra el axioma de optimización SEM de Google: Independientemente de la inversión total, Google reducirá el precio del clic a las campañas con más CTR, provocando además que ascienda su posición en el ranking de anunciantes. A fin de cuentas, Google obtiene más ingresos con campañas de éxito, aunque tengan un CPC bajo, que con campañas de resultados discretos, por muy alto que sea su CPC. En innumerables ocasiones nuestra experiencia nos ha demostrado la certeza de este principio, que Google defiende sin rubor.
Y ahí entra el quid de nuestra estrategia. Para optimizar nuestros clics debemos obtener un CPC mínimo o, más bien, equilibrado, pero será optimizando el CTR como lo lograremos. Nótese que en ningún momento hablamos del ranking de nuestros anuncios, algo irrelevante si tenemos en cuenta que los números finales cantan y que ésta es una dimensión que se materializará por si sola si el resto de variables se optimizan. Desafortunadamente muchos “consultores” entroncan únicamente su estrategia en “estar el primero”, al coste de una inversión brutal, que luego suele derivan tráfico poco interesado que se materializa en un ratio de conversión ínfimo.
Pero nosotros nos concentramos en atacar únicamente el CTR, mediante una estrategia en tres tiempos. Vamos a ver cómo:
El inicio.
En el inicio de nuestras campañas, sufrimos un CTR mínimo, y un CPC exorbitado, generando además pocas impresiones. Nuestra propuesta pasa por escoger el máximo número de palabras clave (habitualmente entroncadas con el nombre del destino del hotel o catálogo de hoteles de la cadena) sin ningún tipo de limitación. Hay planificadores de campañas que desarrollan propuestas en torno a 16 palabras clave o similares. Nosotros escogemos cientos, incluyendo combinaciones diversas, errores tipográficos, topónimos complementarios ¿Y por qué tantos? Porque necesitamos “cosechar” las palabras clave con mejor CTR y los mejores anuncios para que el algoritmo de Google nos reduzca el CPC en las mismas.
Descremamos el conjunto.
Teníamos el principio una gran cantidad de palabras clave, con comportamiento desigual. Hemos ido eliminando progresivamente aquellas que no superaban el CTR mínimo exigido (al albedrío del administrador, nosotros solemos seleccionar un 5% como valor de control), hasta irnos quedando con las de mejor CTR. Ello nos provoca un CTR medio de todo el grupo de anuncios bastante alto. Mientras el CTR promedial del grupo de anuncios se incrementaba, debemos compensar manualmente el CPC de estas palabras clave con mejor actuación, pero con cuidado de no sacrificar el CTR obtenido. Si lo hacemos de forma inteligente y sensata, acabaremos reduciendo también el CPC promedial sin que se reduzca nuestro CTR. Esto nos conduce paulatinamente al centro de nuestro “reloj de arena” imaginario.
Sacrificamos los resultados para seguir creciendo...
Tras las fases anteriores, hemos convertido nuestro gigantesco conjunto de palabras clave iniciales con CTR ínfimo y CPC elevado en un minúsculo subconjunto (apenas uno o dos docenas) de palabras clave relacionadas con nuestro destino y producto pero con un CTR altísimo que nos ha permitido ir reduciendo el CPC sin que por ello eso afectara su posición en el ranking. Siempre decimos lo mismo: Lo importante es no intentar ser el primero. Pero, llegados a este punto tenemos un problema: La baja cantidad de palabras clave mostradas genera pocas impresiones, en tanto hemos acotado mucho los escenarios de búsqueda. Es hora de, habiendo logrado unos índices CPC y CTR óptimos, pasar a sacrificar una parte de los mismos en aras de aumentar nuestras impresiones. En esta última fase comenzamos a incluir nuevas palabras clave que entronquen con las ya existentes, y que se beneficiarán en su aparición del “prestigio” que hemos obtenido a los ojos del algoritmo de Google en términos de CTR. Como es evidente, nuestros promedios de CTR y CPC irán compensándose y equilibrándose, pero es necesario. En definitiva, la fase anterior perseguía obtener la mejor orientación en términos de resultado para nuestras campañas de acuerdo a las expectativas de los usuarios, para obtener los mejores índices que después pudiéramos emplear con holgura. Progresivamente, iremos logrando más y más visitas al conseguir más impresiones, sin por ello perder la posición obtenido, aunque reduciendo un poco el CTR y, por tanto, el CPC.
La finalización de la última fase suele constituir un buen momento para reajustar la inversión y, o bien reducirla sin perder resultados, dados los índices obtenidos, o bien incrementarla para aprovechar el tirón del momento. Esa decisión, evidentemente, ya no le compete al planificador SEM.
Y eso es todo. Hemos puesto en práctica estas técnicas los últimos años con gran éxito y satisfacción por parte de nuestros clientes, y ahora deseamos que lo haga usted, apreciado lector. Debo advertir una cosa, sin embargo: Esto no es una regla absoluta, sino una propuesta de estrategia para hoteles en destinos concretos. Intentar aplicar lo anterior a portales horizontales de venta de alojamientos acabará en desastre, en tanto la aproximación al mercado es un tanto diferente.

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